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“Ser artista no te lo da la Universidad”: realizador Francisco González


Por Jair Fernando Coll Rubiano 

Omaira abrió la puerta del baño y, al ver a su abuelo dentro, el susto fue “diabólico”. Omaira, de tres años, quedó sorda en ese momento. La historia de ella es la primera en ser contada en el documental ‘Seña’, estrenada el pasado 21 de enero en el Cine Colombia de Cosmocentro.

Dirigida por Javier Francisco González, ‘Seña’ refiere seis historias contadas por viejos integrantes de la Asociación de Sordos del Valle: Eduardo, un hombre que se ha dedicado al dibujo técnico durante casi la mitad de su vida; Néstor, un futbolista que ha participado en muchas ligas de sordos; Jesusita, una amante del ajedrez y que, además de sorda, es invidente; Alfonso, un carpintero con casi todos sus familiares muertos; y Hortensia, una mujer cuya “primera comunión” era en realidad su boda.

Revista Escaleta habló con el director del documental.

REVISTA ESCALETA: ¿Cómo nace la idea de un documental sobre personas con deficiencia auditiva?

FRANCISCO GONZÁLEZ: Una amiga llamada Ana Cristiana propone un proyecto para recoger la memoria histórica de los sordos. Ellos no escriben español, esa es su segunda lengua natural, pues la primera son las señas; entonces los sordos no escriben su historia y se mueren, llevándose su historia. Además, es una comunidad que no recoge su propia historia. Por lo tanto, Ana y Yolanda Cristina, otra amiga mía que venía trabajando algún tiempo con la comunidad, nos propuso recoger la memoria en un libro, que era la idea inicial. Yo me integré al proyecto, dado que, por mi manejo audiovisual, se debían recoger los testimonios en video. Pero, a la espera de un apoyo de la Secretaría de Cultura, ésta nos dijo que el proyecto era realizable audiovisualmente. Y de ahí viene la idea de hacer un documental tanto para comunidad sorda, para que ellos mismos vean y reconozcan su propia historia; y para los oyentes, para que logren reconocer la diferencia de la otredad. Pero, en esencia, ‘Seña’ nace por una necesidad de que la comunidad sorda se está muriendo; esa generación de sordos que estás viendo allí es muy importante en Cali, ellos son los primeros que hacen comunidad, asociación, se empieza a regular la lengua de señas colombiana en la ciudad, a partir de sus reuniones.

RE: Y digamos ese interés por la comunidad de sordos en Cali ha estado presente en usted durante algún tiempo. Veámos por ejemplo el taller ‘Arte en seña’ que usted que dirige en la Universidad Javeriana.

FG: Claro, ya había conocimiento previo de la comunidad y de la mayoría de historias. La Asociación de Sordos del Valle me contrata para realizar un video institucional en el 2010 o 2011; cuando lo termino, me topo con los fundadores de la comunidad y me empiezan a contar historias que, evidentemente, no estaban en el video que realicé. Eran como una ficción loca, me dije. Y eran historias propias, reales. Me hice entonces amigo de la comunidad sorda. Compartíamos poesía, íbamos al cineclub en el que proyectaban películas para recoger fondos y solíamos hacer proyectos de todo tipo para apoyar a la comunidad.

RE: Y pese a que la impresión por esas historias era muy grande, usted tuvo que seleccionar solo seis de ellas.

FG: Inicialmente, hubo más personas. Mi amiga Ana Cristina y Catalina Peña, la sorda que estuvo acompañando todo el proceso, se encargaron de la investigación, entrevistando 13 sordos. Sin embargo, hubo cierto criterio de ver hasta qué punto el relato era interesante cinematográficamente. Además, nos fijábamos en el manejo de la lengua de señas, dado que algunos entrevistados la tenían tan deteriorada que no había claridad al expresarse. Y otros fueros fueron descartados por cuestiones logísticas. Por ejemplo, Esperanza era una señora de 62 años cuyo testimonio siempre soñé, una señora que siempre estuvo encerrada y apenas en los últimos cinco años ha empezado a salir a la calle, pero físicamente nunca se pudo coordinar para llegar a los lugares de la entrevista. Así pues, se eligieron los testimonios definitivos. Los tres primeros testimonios están pensados a retratar cómo vivieron y los tres últimos –los de Jesusita, Alfonso y Hortensia- a establecer un fuerte vínculo emocional con los espectadores del film.

RE: Hablando con Juliana Gómez, la productora de campo en ‘Seña’, ella me contaba que la historia que más conmovió a casi todos los espectadores fue la de Jesusita. ¿Lo mismo pasó con usted, que es el director?

FG: No, ninguna historia me conmovió; la palabra conmover es casi una sensibilidad de sentir pesar por otro. La historia de Hortensia me fascina por lo admirable, una historia que para cualquier otro podría parecer una tragedia griega, pero ella cuenta con un tono tan positivo y tan amable, siempre con una sonrisa en su rostro. Entonces más que conmover, son relatos que me maravillaron. ¡Todos! ¡Los seis, en su estilo! Sin embargo, sí tuve una conmoción emocional al momento de la catarsis de Jesusita, después que dice “Yo, por dentro, no soy feliz” y se tapa el rostro con las manos, justo después de ese momento. Y el público, al ver esa escena, inclusive personas de la comunidad sorda, lloraron, la misma Jesusita lloró cuando le interpretaban la película, dado que ella es ciega. Pero, como te digo, para mí fue más admiración y fascinación que el hecho que conmoverme. Y la que más admiración me genera es la de Hortensia.

RE: En la película se habla de un legado, la película es entonces eso mismo. Pero, ya concluida su realización, ¿qué legado sigue ahora?

FG: En términos de los oyentes, ignoro si ‘Seña’ vaya a tener alguna repercusión a nivel de legado. Pero cuando hablamos de legado, nos referimos a los cambios que esa comunidad llevó a cabo para los propios sordos, de lograr fenómenos de asociación. Al contrario de la asequibilidad de enterarse de cualquier noticia o tema hoy en día, los sordos no tienen la facilidad de encontrar su historia, la de sus antecesores, los que también eran como ellos. Para nadie es un secreto que la historia es estudiable y necesaria. La película sería entonces, más que un legado, el registro de ese legado, muy desde el ámbito afectivo para que los sordos tengan dónde documentarlo. Ahora bien, para la comunidad, ‘Seña’ tiene un doble sentido: uno, antojar a los sordos para que haga películas, y otro, recoger otras historias distintas. De hecho, ya hay dos o tres combos de sordos en Cali que están redactando proyectos audiovisuales.

RE: Así como un espectador da sus propias conclusiones de ‘Seña’, ¿cuál es su conclusión del documental?

FG: Pues uno hace películas para que otros saquen sus propias conclusiones. Ese documental es precisamente la conclusión, de la reflexión, el punto de vista, la búsqueda estética que uno viene caminando desde hace años. ¿Conclusiones? Podría hablarte como realizador y como soñador de proyectos audiovisuales. ‘Seña’ es uno de esos que tiene pocos referentes en el mundo, que ataquen la parte emocional. Yo creo que sí se pueden hacer proyectos ambiciosos coherentes con lo que uno cree y defiende, pero de la película no... Ya ahora toca esperar su estreno en algún festival de cine.

RE: ¿Y cuándo va a ser ese estreno y en qué festival?

FG: Es que la versión que enseñamos no es la definitiva. En ese entonces, algunas familias no nos habían dado fotografías de archivo como las del matrimonio de Hortensia, de la vida privada de Jesusita y Néstor. Esas imágenes son muy importantes que vayan y musicalmente, también hacen falta algunos efectos o correcciones de audio. Pero, fijo, fijo, lanzaremos la película en el Festival de Cine de Cali, pues la Secretaría de Cultura está muy firme apoyando el proyecto. De ahí para allá, nos estamos soñando en otras partes, que bien puede ser en el FICCI, por ejemplo. La idea es que ‘Seña’ esté rodando por los festivos alrededor de un año y medio para que luego la subamos a Internet y sea de dominio público.

RE: ¿Es ese entonces el plan que tienen pensado o ya han programado algo más?

FG: Sí, la idea es ‘festivalearla’ localmente para generar espacios de discusión y foros. La Universidad Javeriana ya nos invitó, en Popayán ya hay pensada una proyección, en la Universidad de Antioquia se está adelantando el mismo proceso. Son proyecciones que permitan reflexionar del cine, de la forma en que se está realizando, en discapacidad, en comunidad sorda y demás.

RE: A poco de darle los últimos ajustes a su ópera prima, ¿qué proyectos se avecinan para usted como realizador?

FG: Creo que ahora vendrá una ficción, tal vez primero un corto y luego un largometraje. No creo que, por ahora, haga un documental; realmente, las historias reales no me han llamado mucho la atención, me interesa más la ficción. La película que tenga escrita es sobre un sordo que estornuda flores. Cien por ciento fantasía. Lo que sucede con ‘Seña’ es que son historias reales, pero tan ficcionales.

RE: Y respecto a otras labores, como la danza o la fotografía que usted también se dedica, ¿qué sucederá con ellas?

FG: Resulta que también soy montador de obras, suelo escribir cuentos, profesor de danza, tengo pensado otro proyecto audiovisual… Yo abandoné cuatro universidades y creo que para ser artista uno debe hacer un solo lenguaje en arte.

RE: ¿Entonces como sugieres que deba ser un artista?

FG: Evidentemente, el ser artista no te lo da la universidad. Es un invento de la educación moderna. Es muy inequívoco ese camino de invertir un dinero durante cinco años, recibo un título y ya soy. En el arte no aplica. Cuando un joven me cuenta que quiere estudiar tal cosa, yo le digo que primero viaje, que recoja historias de vida, que haga lo que quiera y, posteriormente, entre a la Universidad.

RE: Así como las historias en ‘Seña’ revelan una gran humanidad, quizá toda su humanidad en solo un relato, ¿tiene usted una historia en la que suceda lo mismo?

FG: La historia mía siempre ha sido alrededor del juego y del disfrute. Lo que no cumpla con estas condiciones, lo abandono. En mi casa, con mi niña, tres o cuatro veces al día. Pero difícil de contar su propia historia, pero si me atreviese a contarla sería como un anime y que fuera demasiado absurdo, que fuera en otro planeta.



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Por: Revista Escaleta

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".

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