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LA NOTICIA MÁS JUGOSA


Por Mateo Uribe Saenz
@mateo1331

“Ahora, de acuerdo con la política de la WZRB, presentando lo más inmediato e informes completos de sangre y tripas, TV30 presenta lo que cree que es una primicia en la televisión, en vivo con color, una cobertura exclusiva de un intento de suicidio”; ese es el centro de la película, una protesta contra el amarillismo en el periodismo televisivo, las palabras más inesperadas dadas por una mujer que en su lucha por mostrar otro tipo de periodismo, investigación y espectáculo, marcó un hito entre la comunidad periodística, un hito silencioso y desconocido para muchos, que fue recreado en el 2016 en la película Christine.

“Necesitamos mayor audiencia, ¿Cómo las conseguimos?, historias jugosas” esas fueron las palabras de Mike el gerente de WZRB dentro de la película en una reunión con sus periodistas. Entonces nos preguntamos si esta es otra película que muestra la ardua labor de los periodista como Spotlight o una crítica a los medios de comunicación y la televisión como Los Juegos del Hambre, pero no. Estamos al frente de un biopic, una película sobre la vida de Christine Chubbuck la periodista estadounidense de 29 años con ambiciones de coronar en el periodismo por medio de sus reportajes culturales, la misma periodista a la que le cerraron las puertas por no ser sensacionalista y por supuesto la misma periodista de Ohio que el 15 de julio de 1974 sacó un revólver al aire y se disparó en la cabeza mientras el noticiero corría.

La película dirigida por Antonio Campos y escrita por Craig Shilowich muestra la vida y el trasfondo de Christine Chubbuck quien decidida a ir a Baltimore buscando las ligas mayores en el periodismo, inició su búsqueda sobre la labor periodística, sobre la ética y en especial sobre lo rentable, coincidiendo que las palabras del gerente de la cadena “Si sangra, conduce a algo”, eran ciertas.

Rebecca Hall, la actriz que interpreta a Christine, mostró exactamente la faceta más humana de la periodista dentro de la película. Una Christine con problemas de depresión y cambios de humor que vivía con su madre en la pequeña ciudad de Sarasota, Florida. Una mujer que vivía del día a día en el periodismo y  realizaba ayuda comunitaria en un instituto para niños con enfermedades mentales, haciendo un espectáculo de títeres para su entretención. La misma Christine que entregó aquella sonrisa en la escena del suicidio, en el preciso momento que falló el video de la noticia que estaba reportando, dejando entender que era la hora de continuar con el guión que ella había estructurado.

Foto real de Christine Chubbuck 
La historia nos presenta el sueño del periodista. Trabajar en los medios para darse a conocer y así ser valorados por su trabajo para emprender tal vez por ayudas o tal vez por méritos, el camino del gran periodista; sí, ese que está en los principales canales nacionales, sí aquel que tiene su propio programa o sección en la TV o la prensa, exactamente el que está en la boca de todos. Pero, ¿a costas de que se forma un gran periodista?, Christine Chubbuck lo supo. Con sangre.

Es muy común ver en la televisión en nuestros días, muertes, asesinatos, suicidios y sangre. Eso es lo que las grandes cadenas de televisión han acostumbrado a sus espectadores y es gracias a eso que el raiting crece a niveles exorbitantes. De igual manera así somos también las audiencias sedientas de sangre que nos permitan  acércanos más al hecho pero que nos denigra en nuestra forma de consumo y pensamiento.

Una historia de fracasos periodísticos y es que sus historias sobre el festival de las fresas de Sarasota no eran rentables para la cadena de televisión y ante tan repentino rechazo, Christine sufre una gran transformación dentro de la película desistiendo de sus notas culturales y dedicándose a buscar en los reportes policiacos las “historias jugosas”, que incluso perdieron su encanto cuando grandes ciudades cubrían el escándalo del Watergate y las implicaciones de Nixon en este.

Así Christine batallando por buscar un ascenso y cumplir con el gerente de la cadena, encontró la forma de vislumbrar lo que era la noticia más jugosa que le daría el raiting a la WZRB, dejando por sentado a lo que todo periodista debe exponerse para permanecer y ser recordado, y no hablo del suicidio, hablo de encontrar las historias más jugosas, pues aquellas que retratan a los seres humanos, que miran la cultura con apego o que se preocupan tanto por lo local como lo nacional, no dejan la huella. ¿Póngase a pensar en cuantas notas culturales de la televisión usted señor espectador busca? ¿Ahora piense si recuerda el cubrimiento de asesinatos, violaciones o hechos donde la sangre y el morbo  abunda?, entonces allí está la respuesta.

Para los colombianos esto es el pan de cada dia y es que nos interesa más ver el video del ex-viceministro Carlos Ferro y Anyelo Palacio, que saber que Cesar Augusto Acevedo ganó la cámara de oro en Cannes.
La película además de excavar en la vida privada de Christine Chubbuck deja una marca de lo que el periodismo se ha convertido en nuestros días, del sueño frustrado del periodista y además de Christine, quien en 1974 envió un mensaje que como toda noticia fue olvidada por las primicias al dia siguiente y hoy inmortalizada por medio del cine.
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Por: Mateo Uribe Saenz

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".

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