Miramos el cine desde todos los ángulos

‘Walls’: el último muro no se ha derribado


Por Jaír Fernando Coll Rubiano


Las primeras imágenes del documental ‘Walls’ son las de los noticieros cubriendo la caída del muro de Berlín en 1989, recolectando sentencias como “la noticia más importante de Europa”, “los alemanes somos el pueblo más feliz”, “el último muro se ha derribado”. Y posteriormente: tomas de las vallas que dividen México con Estados Unidos, Marruecos con España y Zimbabue con Sudáfrica. Se pueden decir cosas: que la fiesta mediática en Berlín ameritó un entusiasmo suficiente para no advertir la valentía de decir algo como “el último muro se ha derribado” o que el documental ‘Walls’ asegura un montaje prometedor.

Hace pocos días se proyectó en la Biblioteca Departamental de Cali en la coyuntura del Festival Ambulante, una gira de documentales que nació en México hace 11 años, pero que apenas lleva cuatro en Colombia. Pues bien, dado que ‘Walls’ es una palabra plural, se tienen distintos arcos narrativos en la película: Caren Hernández es una mexicana cuyos hijos la esperan en Estados Unidos, por lo que aguarda el momento justo para cruzar al otro lado; Ghariba el Bokhar, madre musulmana de dos hijos y esposa de un marido enfermo, atraviesa todos los días la frontera de Marruecos con Melilla (España) como porteadora de pesados fardos de contrabando para sustentar a su familia;  Meza Wesa le enseña a los zimbabuenses los riesgos de cruzar la frontera con Sudáfrica mediante pequeñas obras de teatro a la sombra de un Baobab; Al Inciso (sic) dedica el tiempo libre de su jubilada vida para dejar en el desierto de Arizona tarros de agua a los inmigrantes que vienen de México; Izak Johannes Meyer Nel es un guarda civil de la frontera Zimbabue-Sudáfrica que, a pesar de cumplir a gusto su tarea de resguardo, intenta justificar de vez en vez la inutilidad de los muros.

Unas líneas atrás referí la maravilla del montaje en ‘Walls’, impresión a la que, a no ser que se sea un observador de inmenso escudriño, se llega después de admirar la fotografía calmada, a la espera de capturas de una excelente estética. Ahora bien, el orden de las escenas (el montaje), en ‘Walls’, justificó sobremanera su función principal: una narrativa desenvuelta. Un ejemplo: en un momento dado, la pantalla se divide -¡otra forma de hacer frontera!- en cuatro franjas: una familia española discutiendo su disgusto por la entrada de inmigrantes indocumentados a su país; Ghariba el Bokhar explicándoles a sus  hijos la dureza del mundo mientras comen; el zimbabuense Meza Wesa, en medio de una plática de amigos, refiriendo en una voz en off que él no quiere ser “millonario, sino tener una vida normal”; y Al Inciso, a poco de salir a una nueva jornada de dejar tarros de agua en el desierto y clavar cruces como aviso.

Un ejemplo más: una serie de tomas a los pasos de todos los personajes de la película, en el desierto de Arizona, sobre la arena africana, encima de una acera caliente, mientras el espectador escucha un guarda de la frontera Marruecos-España admitir: “Los muros no han servido para frenar a la gente. El ser humano siempre va a querer andar”. Y posteriormente, un full-time de todas las tomas posibles, desde todos los ángulos posibles, de los cuatro muros descritos en la película, retazos sucedidos los unos a los otros conforme a una rápida música de fondo.

Sin embargo, es posible que el montaje y la fotografía sean superados por las frases dispersas en casi todo el largometraje… “También a este lado hay sueño”, escrito en el lado del muro que da a México o “Si no habría muros, no habría problemas. No ahora, desde luego, pero sí algún día”, dicho, en su desconcierto, por el guarda civil de Sudáfrica, Izak Johannes Meyer Nel, pensamiento que solo adquiere cierto matiz en el contexto de un Izak que se ríe cuando un hombre con el que se topa en la carretera le cuenta que éste se encontró con un inmigrante que suplicaba por agua, de modo que el hombre de la carretera le sugirió que fuera al río y ahí pudiese terminar su tormento si se topase con un cocodrilo.

Pero, quizá, la tesis de los directores Pablo Iraburu y Migueltxo Molina no es ni siquiera los muros o las adversidades de aquellos que intentan cruzar los muros, sino una frase –de nuevo las frases- referida por Al Inciso: “La solución es construir puentes y recuperar la esencia de las cosas”.
Compartir en Google +

Por: Revista Escaleta

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".

0 comentarios :

Publicar un comentario