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El diario de un voluntario



Este artículo dará fe de las experiencias que puede tener un voluntario en un festival de cine universitario.

Por Ana María Ramírez Gómez

Todo empezó el 1 de agosto del 2016 a las 2:00 p.m. iba lista para recibir mi escarapela como voluntaria del Festival de Cine Universitario Intravenosa. Después de esto estábamos invitados a una función privada de la película colombiana Saudó, del director chocoano Jhonny Hendrix, en Cinepolis Limonar.

La película empezó a las 7:30, es un triller que relata la historia de Elías un médico de unos 39 años de edad, muy exitoso y con una esposa y un hijo que lo dan todo por él, comienza a tener unas pesadillas que le recuerdan el lugar de donde viene y a dónde no quiere regresar, un pueblo lúgubre y lleno de soledad llamado Saudó.

Los días que le siguieron a la inauguración, consistieron en estar fuera del auditorio tomando asistencia y entregando carteles, programaciones y dando infinidad de información sobre los cortos que se presentaban o las conferencias que se dictaban en la Universidad Autónoma de Occidente.

Durante cinco días estuve en esa labor, pero también al ser un festival joven pude conocer algunos amantes a lo audiovisual que provenían de México, Perú, Barraquilla, Medellín y Cali. Probé salsas peruanas de las cuales no recuerdo el nombre, hubo charlas históricas acerca de Perú y Colombia y planes de viaje por algunos festivales de cine en Latinoamérica.

Los personajes no eran solo los de los filmes, hubo asistentes que no se perdieron ni una función, recuerdo una señora que llevaba una agenda para todo lado preguntando a los directores o conferencistas datos acerca del cine, los perseguía hasta el baño, sin exagerar, esperando a que le resolvieran dudas, nunca supe cómo se llamaba pero su interés hacia el cine era bien particular y obsesivo.

Una de mis adicciones fue tomar más café de lo necesario para mantenerme atenta mientras escuchaba las risas y los aplausos de los asistentes al terminar de ver los cortos, que yo como voluntario no pude apreciar.

Como el lema del festival era #PartyAllTheTime, casi todos los días en la noche había un rato para divertirse y gozar del baile, de unos buenos cócteles y de conversaciones que giraban alrededor de Cali y del cine.

La asistencia no fue la esperada, pero se hizo un buen trabajo con poca gente, que era sacar adelante el festival que se hace con las uñas, seguir promoviendo el cine en la capital cinematográfica de Colombia, Cali, y gozarse el arte, el baile, la comida y no lo niego, los cócteles.

Si me preguntan si volvería a ser voluntaria de algún festival, sin dudas respondo que sí, pero pondría como condición, estar dentro de las salas para poder ver los trabajos audiovisuales y necesitar de menos café para estar activa.


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Por: Revista Escaleta

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".

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