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Malvinas, de lo idílico a lo real



Entrevista a Federico J Palma – Director del documental “Exilio de las Malvinas”

Por Mateo Uribe Saenz

Federico Palma es un diseñador de imagen y sonido egresado de la Universidad de Buenos Aires y fundador de Surge films & Media Patagonia, que se ha dedicado a realizar productos audiovisuales como la serie para Canal á llamado Las Partes Del Todo Patagonia. Durante su trabajo conoció la historia de Mike, James y Alejandro, tres malvinenses que dejaron las islas por la censura y presiones del gobierno británico. Este es el tema central de su documental en el que recopilo las historias y recreo unas Malvinas desconocidas por muchos. Revista Escaleta habló con Federico y esto nos relató sobre el polémico tema que va más allá del conflicto territorial en Exilio de las Malvinas.

Revista Escaleta: ¿Cómo surgió la idea de realizar un documental enfocado en las Malvinas?

Federico Palma: En realidad el proyecto es la continuación de un proyecto anterior, tiene más raíces que la inspiración del momento. Viene de una serie de cuatro capítulos de medio hora sobre la historia de los británicos en la Patagonia, en Argentina y Sudamérica. El Exilio de Malvinas surge como una especie de continuación. Yo había trabajado en esta serie con otro eje, con historias más personales. Viene de la necesidad de seguir contando más cosas de ese proyecto en donde si bien ese tema de Malvinas es importante en la serie, están todos los temas de la colonización de la Patagonia. También por la experiencia de haber ido a Malvinas. En la serie estuve una semana filmando y de ese viaje me quedaron las ganas de hacer una película sobre las Malvinas. Realmente es un tema que necesita mucho tratamiento, es muy desconocido, incluso en Argentina, por más que nos enfervoricemos por una cuestión de actitud frente a un conflicto, en el conocimiento del tema, la situación y la historia realmente estamos bastante flojos. Es como que el episodio de la guerra de 1982 se consume todo el interés o tal vez se hace demasiado anclaje en eso.

R.E: ¿Por qué enfocar el documental en la historia de estos tres malvinenses?

F.P: A los tres personajes de la película los tenía identificados cuando hice la investigación para la serie, pero faltaban como temas de la historia de Malvinas reciente. A uno de ellos lo conocí y entreviste en la serie y empezamos a tener una relación amistosa y así se fueron sumando las otras historias que se habían quedado en el tintero. En principio tenía la idea de hacer una película sobre historias de amor entre malvinenses y argentinos, que hay un montón y son muy ricas e interesantes, pero estas historias eran mucho más contundentes y claras con un sentido, demostrar cómo funciona el colonialismo. Era la idea de decir, esto es lo que pasa y esto pasa en todos lados. Cualquier país en América Latina convive con el prejuicio de que nosotros somos corruptos, violentos, apasionadamente latinos y la realidad es que los británicos no son diferentes a nosotros y existe la corrupción y  todo lo que nosotros conocemos del mundo mundano de la política y el poder. Allí en Malvinas hay una pretensión del gobierno colonial y del británico también, de presentarlas como un lugar idílico donde no hay crimen, una sociedad utópica y no es verdad.

R.E: Me llama la atención que primero quisiste hacer una película de ficción ligada más al romance ¿Por qué definir el documental como género para dar a conocer esta problemática?

F.P: Lo que me fascina del documental es justamente el aspecto humano y trabajar con esto de las escalas, como lo humano está conectado con lo económico, lo político, lo social, el clima, toda esa características profundas de lo humano me atrae del documental, donde uno no depende de la ficción y puede llevar tal vez con más precisión. Yo acá no elijo que me van a decir ellos, tal vez los elijo por su historia pero yo mantengo lo que ellos me dicen y trato en el documental decir lo que ellos piensan. Ese es el gran atractivo del documental, en vez de entrenar a un actor para representar un personaje que está en medio de un entramado, que igual me encanta, me atrae mucho más el hecho de la relación íntima. Este fue un proyecto que lo sufrí bastante y mi cercanía con los personajes, trae sus complicaciones.

R.E: Uno de los personajes describía la censura y persecución que había en Malvinas si se hablaba mal del gobierno británico ¿Cuéntenos sobre eso?

F.P: Es como si piensas en una comunidad de 2000 personas de las cuales menos de la mitad son nativos. Si piensas en la escala de esa sociedad te das cuentas que ejercer censura política, ideológica, ética, artística es muy fácil, muy evidente. Yo lo comparo con un edificio en Argentina donde los vecinos del edificio resuelven los problemas del edificio juntos. Es difícil porque no es una ciudad, no es un pueblo. Es casi un pueblo muy pequeño y abandonado. También  Alejandro habla mucho de su experiencia después de 1982. Me parece que él vivió una época mucho más colonial, que en algún aspecto puede ser menos sorpresiva que la actual. Los casos que son de posguerra son más duros en términos legales y de derechos humanos que viviendo en Malvinas antes de la guerra.

R.E: Usted señala que hay una censura a los que hablen mal del gobierno británico ¿Fue complicado el proceso de filmación del documental?

F.P: Cuando estuvimos allá no tuvimos ningún inconveniente, todo relativamente tranquilo justo antes de que se empezara a levantar la temperatura. Igual nosotros éramos dos, el presentador de la serie y yo que iba con todo el equipo. El hecho de ser dos y los equipos tan pequeños hizo que nuestra presencia no fuera notable para nadie. La verdad el gobierno sabía, porque estuvimos en reunión con un representante del gobierno que querían conocer que era lo que íbamos a contar y que estábamos haciendo.

R.E: ¿Ha tenido alguna repercusión por parte del gobierno malvinense o británico el documental?

F.P: No. Si llega haber una repercusión me puedo considerar exitoso porque sé que les estoy pegando donde les duele, siendo gente bastante acorazada. Allí está en el terreno en el que yo no tengo ningún poder, si a la prensa le gusta, al público le gusta y alguno se le ocurre decir algo, ya está más allá de lo que puedo predecir. Mi gran pregunta es ¿Qué difícil será volver a filmar a Malvinas?, cosa que yo pienso hacer en algún momento, porque yo me quede con las ganas de pasar más tiempo. Yo estuve una semana y me quede con ganas de hablar con las personas más afondo. Seguramente después de hacer esta película con el eje que tiene, no sé si seré bien recibido.

R.E: El caso de Mike es uno de los que llama la atención, porque el hizo el descubrimiento de la población de pingüinos que se había reducido en Malvinas y que habían tenido que migrar a la zona continental argentina en busca de alimentos ¿Cómo vivió él después de que hizo público ese estudio?

F.P: El descubre una población de pingüinos que durante siglos se había mantenido y se habían censado alrededor de seis millones de pingüinos, se redujo a menos a un millón cuando hizo el estudio. Empiezan entonces las preguntas del por qué. Él llega a la conclusión de que los pingüinos están migrando a la Patagonia continental y Tierra del Fuego tanto en Chile como Argentina, más de un 85% en una década y esa década es la de las Malvinas reconvertida en negocio de explotación pesquera y petrolera. Y así trabajando para una fundación pero que depende del gobierno económicamente, no permitieron publicar los datos. Allí empieza el quiebre, porque se queda sin trabajo pero en lugar de irse decide seguir investigando y esto lo que va provocando es que la tensión vaya subiendo hasta que no le quede otra que irse.

R.E: ¿Cuál es el sentimiento recurrente en estos malvinenses que han tenido que salir de su tierra por presiones?

F.P: En el caso de Alejandro, él tenía decidido irse antes de que sucediera la guerra y él vive como algo que paso con mucho orgullo no como un castigo. Con James pasa lo mismo, su experiencia está marcada por la época donde había una presencia fuerte argentina en las Malvinas de los años 70. Esto de irse genera una ruptura con todos los demás, pero en ambos casos con sus convicciones que los sostienen. Sin embargo no abrasan la idea del exilio, es muy difícil para ellos concebirse como exiliados. Lo que pasa con Mike es que él es inglés y había vivido como por 10 años en las islas, entonces para él fue cerrar una etapa de su vida y vivir en Argentina, él no tiene ningún interés en volver a Gran Bretaña. Eso también aporta la mirada de cómo ve el inglés la situación que allí se vive.

R.E: ¿Qué crees que aportara su documental a esos argentinos y latinoamericanos que desconocen lo que sucede en el diario vivir en las Malvinas?

F.P: Me interesa mostrar que la sociedad colonial no es mejor, ni más perfecta o educada que cualquier comunidad de América Latina. Espero que los argentinos que vean esto saquen esa conclusión y con eso me conformo, para desmitificar esa hegemonía y superioridad de los británicos.

R.E: ¿Cómo describiría usted a las Malvinas?

F.P: Es un lugar tremendamente bello. Me fascino ver el paisaje. Obviamente la carga de ser argentino hace que sea un tema que está metido desde pequeño, en el colegio, los medios y demás donde nos hablan de eso. Es lo que le pasa a todos los que se interesan por el tema, generan relaciones afectivas por más que sea un pedazo de territorio, tiene que ver con nuestra identidad e historia. Es muy raro porque es todo llano y rodeado de agua, yo nunca había ido a una isla así y es fuerte.
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Por: Mateo Uribe Saenz

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".

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