Miramos el cine desde todos los ángulos

La entrevista: César Acevedo


“El cine es observación, conocerse, conocer a los otros, tener la oportunidad de acercarse a las personas con las que quiere filmar.”

El director caleño César Augusto Acevedo, ganador de la Cámara de oro en la pasada entrega del Festival de Cannes con su ópera prima la Tierra y la sombra, concedió para la Revista Escaleta una entrevista el pasado 10 de septiembre en el campus universitario de la Universidad Autónoma de Occidente, en Cali, Colombia.

Por: Ana María Ramírez Gómez

Revista Escaleta: César, ¿Por qué escogiste como escenario las plantaciones de caña, esto tiene alguna relación con tu infancia?

César Acevedo: Bueno sí, mi familia está regada por todo el Valle, desde que yo era pequeño y viajaba con mi papá en el carro, veíamos el paisaje separado por dos ventanas: el tiempo y el espacio; él solo podía ver lo que allí había antes, los cultivos, su casa, y a mí solo me tocó ver caña de azúcar y fue como desde muy pequeño entender que yo heredé ese sentimiento de pérdida con el que se vive en esta región, entonces la caña se volvió parte del paisaje emocional de mi vida y a medida que fui creciendo, fui conociendo la gente que vive en medio de los cultivos, como la resignación de aceptar eso como algo natural. Yo simplemente quería visibilizar todos los problemas sociales que ha generado ese progreso que ha pasado por encima de los seres humanos por unos intereses económicos.

R.E.: ¿O sea que usas el cine como una herramienta para el olvido?

C.A.: Pues no para olvidar, si no como hablar de algo que aprendí que es como la fragilidad de la memoria, esa fatalidad del olvido, pero también lo que más quería era rescatar el valor, la lucha y la resistencia de la gente del campo porque siguen allí, y sobre todo, entablar un diálogo con esas problemáticas, porque esto no se ha acabado y lo que la gente lo ve como algo muy natural, por ejemplo en el exterior a veces me dicen que ese paisaje apocalíptico que yo construyo, y pues yo les digo que esa es la realidad que sigue allá, nosotros nos acostumbramos, pero también la idea de la película un poco es ver que eso no es normal.

R.E.: ¿Cómo fue la influencia de los elementos literarios para la construcción del guion?

C.A.: Muy fuerte, yo creo que en este oficio es muy importante acercarse a la literatura y tener referencias de muchas cosas, de muchas expresiones artísticas diferentes, no solo cine, como que pintura, literatura, a mí me gusta mucho la poesía, entonces eso va mucho con la forma en la que me gusta construir las historias y eso me ayuda también a conocer un poco mejor el lenguaje cinematográfico y a explorarlo. Yo creo que es fundamental leer mucho, uno tiene que aprender de la vida y observar la realidad que lo rodea.

R.E.: ¿Cómo fue esa sensación de haber dirigido tú opera prima y haber conseguido tanto éxito con ella? ¿El éxito no te abruma?

C.A.: Pues yo ya estoy cansado, porque estoy muy lejos de mi vida con esto. Yo no hice la película porque quisiera ganar premios, la hice porque tenía una necesidad de expresar algo y de recuperar a seres que amaba. Fue un proceso difícil porque fueron muchos años, desde que empecé a los 20 años casi que tenía el guión listo, y la hice a los 27, tenía como miedo de que, mientras conseguía el dinero, cada vez me estaba haciendo más viejo y ya no era esa persona, pero afortunadamente estaba hablando de algo muy íntimo, algo muy personal, y si no hacía esa película; no podía seguir viviendo, entonces le dediqué todo; obvio es una responsabilidad enorme, pero también uno tiene que confiar en sus capacidades y no está mal llegar con más dudas que certezas a un rodaje, porque el cine es una búsqueda y mi equipo y yo lo emprendimos así, simplemente a tratar de hacer lo mejor posible.

R.E.: En esa búsqueda que nos dices que es el cine, notamos que tiene una gran carga de nostalgia, ¿Esto jugará un papel en tus próximas producciones?

C.A.: Sí, porque yo apenas estoy construyendo mi mirada desde lo que soy y de dónde vengo, y yo soy una persona triste y veo el mundo así, pero también en mis trabajos a pesar de la crueldad y del dolor, siempre hay una luz. La gente a veces dice que esas películas son muy oscuras pero yo no las siento tan así, por ejemplo en la Tierra y la sombra, hay una cercanía que solo se puede lograr a través del dolor y al final, a pesar de la muerte de este hijo, hay una especie de victoria, se separa esta familia en cierto sentido pero unos van a tener la oportunidad de empezar en otro lugar y esta mujer también puede darle sentido a su existencia manteniéndose allí, y es muy importante valorar el arraigo y la identidad por la que esta mujer lucha, esto hace que yo no vea todo tan oscuro como algunos piensan.

R.E.: Tratas de mostrar los problemas sociales en el mejor lenguaje, que es el cinematográfico, nos puedes contar ¿Qué temas van a abordar tus próximos cortometrajes, “Los pasos del agua” y “La campana”?

C.A.: Los pasos del agua, es la historia de unos pescadores que sacan un muerto del río y no pueden decirle a nadie porque no saben de quién es, así que lo más humano que encuentran es enterrarlo, y mientras están cavando la tumba, este muerto no es un cadáver que está allí tirado, sino que es una huella palpable de la violencia de este país, él los está mirando y mientras estas personas cavan el hueco él va redescubriendo su mirada antes de despedirse de este mundo. Y La campana, es un corto con el que quería abordar un tema que me interesa mucho, que es el silencio de Dios, pero quería contextualizarlo un poco con la violencia, y es la historia de un hombre que le tocó cavar las tumbas de unos muertos de una masacre en su pueblo y perdió las ganas de vivir, está postrado en una cama, ya es un señor de mucha edad, entonces su esposa, que ya lo ha intentado todo, cree que lo único que puede salvarlo es llevarlo hasta donde está la campana de la iglesia, porque el sonido de la campana es una referencia plástica y sonora del llamado de Dios, así que logra convencer al cura de que baje la campana y empiezan a atravesar la sabana, ese viaje físico es una metáfora del viaje espiritual de ellos, solo salvando al otro pueden también salvarse.

R.E.: Por último ¿Qué consejo les darías a los nuevos realizadores que quieran contar su historia?

C.A.: Primero que todo, entender que esto es un oficio que requiere de mucha pasión, de mucha disciplina, no todo sale de un día para otro, muchas veces van a fracasar, van a perder las fuerzas, pero hay que tener mucho carácter y tienen que ser muy observadores; el cine es observación, conocerse, conocer a los otros, tener la oportunidad de acercarse a las personas con las que quiere filmar, realmente es un acto de compartir, no es simplemente pararse detrás de una cámara, sino realmente acercarse a otras realidades y compartirlas con los demás.

Fuente de fotografía: http://revistaideele.com/ideele/sites/default/files/cesar-acevedo-.jpg

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Por: Revista Escaleta

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".