Miramos el cine desde todos los ángulos

Adaptación: Una apertura al cine




Por Jaír Villano
Una tarde en París (o tal vez no) un periodista le preguntó a Eric Rohmer sobre el surgimiento de ‘Cuentos Morales’, y éste, de agudeza intelectual, salió con una digresión que viene al caso: “¿Por qué filmar una historia cuando se puede escribir? ¿Por qué escribirla cuando se puede filmarla?”.
A parte de las cuestiones de fuerza mayor, o sea, las monetarias, creo que entre filmar y escribir una historia hay más diferencias que esas que Rohmer expone con fina retórica en su retruécano. Para empezar, las historias que se filman se escriben y las que se escriben se filman, cada una a su manera, claro, se escriben en guión y se filman –o se dibujan o se trazan– en la mente de quien transmuta a signos lingüísticos esa realidad. (No digo que la realidad, porque como insinuó Borges: la realidad no se transcribe, dado que ésta no es verbal).
Pero la pregunta de Rohmer es inquietante, y no solo para los hacedores de literatura que han tenido devaneos con el cine, entre algunos pocos, Borges y su compadre Bioy Casares; Gabo, Fuentes y Rulfo (¡qué pandillota!); Paul Auster, Alberto Fuguet, Jodorowsky y otros que no quiero mencionar y otros que se me escapan. (Dicho sea de paso, Henry Miller dijo que vería con júbilo el día en que el cine desplazara a la literatura -¡Uy, no! Mucho licor, Miller-).
Y así, venía diciendo que lo que plantea el francés es palpable para quienes nos gusta transitar entre la historia verbal y la fílmica, sobre todo cuando a la veleidad literaria se suma la vocación periodística, y uno asiste a festivales de producciones tan bien logradas, de tanto contenido social, como las que últimamente se presentan en Cali.
Es que desde hace un tiempo, esta ciudad es epicentro de celebraciones audiovisuales, por decir algo: Festival de Corto Circuito, Festival de Cine Ambulante, Festival de Cine Francés, y días antes de que escribiera ésto, se prepara el Festival Internacional de Cine. ¡Buenísimo!

Pero el punto es que además de ofrecer un buen repertorio de trabajos, estos eventos siembran semillas y despiertan inclinaciones. Inclinaciones ya establecidas en los ratones de cinematecas (que, como las personas que transitan los bares de rock de la Quinta, siempre son los mismos); y semillas en personas ajenas a esa estética audiovisual, como quien escribe.
Ah, sí, ya se ve uno haciendo ese retrato de país que Patricia Ayala hace en sus documentales; piensa uno en el posconflicto y se imagina emulando la faena de Joshua Oppenheimer, quien en su película ‘The look of the silence’, demuestra a través de un personaje los avatares por los cuales se hace imperativo pasar para desdibujar una verdad infundada.  Pero eso no es nada, se acuerda uno de esas niñas tan pintorescamente vestidas, esos ‘manes’ bizarros,  fumando, pensando en cine; y entonces se traza la idea de acercarse a esa maravilla musical que Mark Reeder ilustra en ‘West Berlin’. Parece que no es verosímil, pero así, entre elipsis inverosímiles, se despliega ‘9 mois ferme’,  lo mejor es que el público de La Tertulia lo soslaya y al unísono se ríe.
Y a todas estas, estimado lector, ¿ya se dio cuenta? Lo he venido tomando del pelo. Pues si se fija este texto no es más que una excusa para hacer algo que me gusta: escribir; y contar algo que me gustaría hacer: filmar. Además, para poner en evidencia algo muy importante (y desde el punto de vista literario envidiable): que de a poco en Cali se consolida una cultura del cine.
Alguien en Arcadia habló de un nuevo boom en la ciudad. Las más recientes producciones de egresados de la escuela de comunicación de la Universidad del Valle parecen darle la razón. De modo que, otra vez, ¡buenísimo!
Ahora, ciertamente, hacía falta un espacio en el que se contara eso que en las cinematecas se presenta; de manera que la aparición de esta revista es apenas conveniente.

Fotografía por: Steven Osorio

Por: Dustin Lee (Máquina de Escribir)
Por: Laura Lee Moreau (Cámara fotográfica)
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Por: Revista Escaleta

Somos un grupo estudiantil de la Organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente con la misión de fomentar la cultura cinematográfica por medio de una revista digital llamada "Escaleta".